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Cuando tenemos suscritos varios préstamos, el importe que hay que pagar al mes es muy elevado. En el caso de que una de las deudas sea hipotecaria, se puede acudir a una posible solución que es la llamada refinanciación, reunificación o consolidación de deudas.
Se trata de unificar todos los préstamos
en uno sólo, de tipo hipotecario, que agrupe en una sola cuota
todos los pagos, eliminando los altos tipos de interés de los
demás créditos.
La opción financiera que tiene un coste más bajo es sin ninguna duda alguna la del crédito hipotecario y por lo tanto, ante una situación límite, es una medida que puede intentar aliviar una carga financiera excesiva.
La refinanciación se puede realizar de diferentes maneras:
El nuevo préstamo se caracteriza por tener un plazo más largo y con intereses inferiores a los préstamos personales. Mensualmente la nueva cuota será menor, aunque a la larga, el coste será mayor. Con respecto a los gastos añadidos (notario, registro de la propiedad e impuestos) y comisiones bancarias, la ampliación del plazo del crédito hipotecario es la opción que conlleva menos. La contratación de uno nuevo, la que más. Es cierto que la refinanciación
puede aliviar una situación de ahogo financiero, pero antes de
nada, debemos realizarnos una pregunta fundamental: ¿Es
realmente una opción financiera atractiva o sólo una solución
temporal para salir de una situación financiera complicada?
Hay que tener en cuenta y valorar que, aunque se paguen menores intereses y las cuotas sean más bajas, los titulares soportarán el nuevo crédito durante más tiempo. Por lo tanto, el importe final será más alto, ya que además de cancelar las deudas, el titular de los préstamos deberá abonar los gastos de la nueva operación y tendrá que estar pagando durante más tiempo. En definitiva, trasladamos las deudas al futuro. Podemos estar pagando las vacaciones del pasado verano y la reforma de la cocina a lo largo de 20 o 25 años.
La refinanciación se puede realizar en el banco habitual o en las empresas privadas. Últimamente proliferan las empresas especializadas en la reducción en los pagos pendientes. Son las empresas de reunificación de deudas. Estas empresas, mediante agresivas campañas publicitarias, prometen la reducción de las diferentes letras mensuales reunificando todas las cuotas en una única. Actúan como intermediarios financieros, tramitando las gestiones en nombre del interesado, a cambio de una comisión, en general muy elevada, la cual puede superar los 3.000 euros. Sin embargo, no garantizan los resultados, puesto que el acuerdo final de refinanciación está sujeto a la aprobación de la entidad bancaria. En más de una ocasión, se han abonado estos honorarios por la gestión, y el banco ha negado la operación. Hay que tener en cuenta que nos encontramos ante una actividad que no está sujeta a la supervisión del Banco de España, por lo que bajo reclamos publicitarios, en ocasiones se cometen gravísimas irregularidades. Cada vez es más común tener noticias de personas que han sido “empujadas” a una situación mucho peor de la que partían. La refinanciación es pues, una medida que comienza a cobrar más y más importancia ante el elevado endeudamiento de familias que han agotado su margen crediticio o han visto caer sus ingresos. No obstante, ante esta situación se impone la prudencia y la planificación, estudiar y valorar las opciones y sus implicaciones, y si finalmente se opta por la refinanciación, realizarla directamente en una entidad bancaria y personalmente, eliminando en la medida de lo posible la participación de terceras personas.
Una vez realizada la refinanciación observaremos que la cuota a pagar es inferior o bastante inferior a la suma de las cuotas anteriores. Este hecho puede crear la falsa ilusión de que tenemos más dinero disponible y que por lo tanto, podemos gastar más. Este es un grave, pero frecuente error que puede conducir a una situación peor aún que la de partida. El objetivo de la refinanciación no era este: se trataba de pagar menos para tener una economía más desahogada o poder pagar las deudas. Por lo tanto, debemos evitar caer en nuevos gastos e incuso, aprovechar esta cuota y gastos total menor para ahorrar y en el momento en que se pueda, amortizar capital para reducir la deuda contraída. La refinanciación, bien utilizada y meditada, puede proporcionar un momento de respiro para nuestra economía familiar. Para trabajar con un caso de refinanciación, pinchar aquí.
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